(Tomado del periódico Enfermera al día Agosto del 2007).
SANTO DOMINGO. Al iniciar nuestro comentario con relación a la doble y triple jornada laboral en enfermería tomamos como referencia el último informe del Banco Central de la República Dominicana, al finalizar el año 2006, con respecto al costo mensual de la canasta familiar básica que oscila aproximadamente por los RD$16,000.00 equivalente a 488 dólares mientras que el salario promedio mensual bruto para cualquier enfermera profesional dominicana, según las informaciones más recientes de la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social (de enero del 2007), es de 14,000 pesos, equivalente a 345.50 dólares norteamericanos. Ambas comparaciones calculadas ala tasa de 32.80 pesos dominicanos por cada dólar norteamericano.
El Banco Central entiende por canasta familiar básica el costo que una serie de productos de la dieta diaria que, aunque no son consumidos por igual por todas las familias, sirven como referencia para determinar con cuántos pesos dominicanos una familia de cuatro miembros puede vivir mensualmente.
Esa canasta básica no incluye productos y servicios vitales para la conservación de la vida, tales como el pago por consumo de energía eléctrica , comunicación, transporte, educación, vivienda, salud y recreo, entre otros. El propio Banco Central, al indexarle el costo de estos producto y servicios a la canasta familiar básica, señala que ésta se eleva a 37,624 pesos mensuales, equivalentes a 1,140 dólares. De manera que al comparar el salario promedio mensual que devenga una enfermera profesional, con el costo de la canasta real se origina un déficit mensual de RD$24,724 pesos o lo que es lo mismo de 749.21 dólares. Este déficit es el causante principal de la necesidad que empuja al 33% de las enfermeras dominicanas a recurrir a la doble y con frecuencia a la triple jornada laboral, según el estudio realizado por nuestra asociación en el mes de marzo del 2007, investigación presentada por la Licenciada Minerva Espinosa en el congreso internacional del CIE en Junio del 2007 en Yokohama, Japón.
Otra causa de la existencia de la doble jornada laboral en el país, es la revelada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dependencia de las Naciones Unidas. Según esa entidad el promedio regional de enfermeras en el año 2005 para América Latina y el Caribe era de 30 enfermeras por cada 10,000 habitantes, hasta la cifra ideal de 97,2 en Estados Unidos. Para la OPS 15 de esos países tienen menos de 10 enfermeras por cada 10,000 habitantes.
De acuerdo a los datos de la SESPAS, hasta el mes de marzo del presente año 2007, el número de enfermeras profesionales bajo contrato con esa entidad era de 2,900. Al dividir esta cifra entre los 9 millones de habitantes del país, se obtiene una razón de 3.2 enfermeras profesionales por cada diez mil habitantes, indicador situado muy lejos del promedio regional para América Latina y el Caribe que es de 30 enfermeras por cada 10,000 habitantes.
Ese panorama no parece cambiar en el corto o mediano plazo, ya que no existe una política gubernamental en esa dirección aunque la universidad del Estado y varias privadas tienen matriculación continua para la licenciatura en enfermería, el resultado de ese esfuerzo es contrarrestado por el escape hacia otros países del personal profesional con experiencia, que emigra buscando mejoría en su calidad de vida.
De manera que, aunque en República Dominicana existe una profunda escasez de enfermeras profesionales, la doble y con menor frecuencia la triple jornada laboral en enfermería existe, debido al bajo salario que el Estado y las instituciones privadas pagan a los profesionales de enfermería.
En los actuales momentos, la doble jornada laboral viene a ser un mal necesario, las enfermeras profesionales, las que ante la imposibilidad de mejorar su calidad de vida con una jornada de ocho horas, se someten a las impropias condiciones de laborar durante 16 y hasta 24 horas corridas de forma habitual, con los efectos dañinos para la salud, su hogar los pacientes y su entorno laboral que ese estado produce.
Estos males no pueden ser eludidos por las enfermeras dominicanas, debido a que tal y como ha señalado el Banco Mundial, "la mayor asistencia en salud en todo el hemisferio recae sobre las espaldas del personal de enfermería" .
CONSECUENCIAS
La doble y hasta la triple jornada laboral genera problemas y dificultades como desestabiliza la vida familiar y conyugal, provoca tensiones, estrés y enfermedades, desmejora la calidad del servicio, produce tensiones generadoras de malas relaciones entre compañeras, daña la imagen pública de la profesión.
Por esa causa más enfermeras dominicanas enfrentan situaciones de depresión, ataques cardíacos y accidentes relacionados a la carga laboral. Otro de los efectos más dañinos en el relacionado con la valoración que tienen algunos segmentos de la sociedad de las enfermeras y su profesión. Esa valoración no está acorde con los valiosos servicios que brindan para preservar la salud de los enfermos.
Otra consecuencia grave de la doble jornada laboral entre las enfermeras es el efecto negativo que causa en los hogares y las parejas que las prolongadas y continuas ausencias de las enfermeras en el hogar que han provocado un alto índice de conflictos, separaciones y divorcios.
Mientras que la insuficiencia de vigilancia por las largas horas de ausentismo de la madre del hogar, está provocando la pérdida de la unidad familiar, la ocurrencia de conductas no deseadas de los hijos frente a la sociedad, de embarazos en adolescentes y una alta deserción escolar a temprana edad.
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